Cuando Manzano llegó tenía un objetivo primordial, más que el tema físico, táctico o de estilo de juego su casi diríamos obsesión era recuperar a los jugadores anímicamente que tras su racha de derrotas estaban completamente hundidos y desmoralizados.

Hizo intentos con charlas, petos y otros sistemas aprovechando sus conocimientos al ser psicólogo y efectivamente de algo sirvieron el equipo jugaba algo mejor y más seguro pero cuando había obstáculos en forma de gol rival se hundían por completo como ante el Getafe, los jugadores bajaban los brazos y se acababa en derrota sin reacción alguno, había que solucionarlo.

Se ha hecho, y con el mejor método, el sabor a victoria, las dos victorias consecutivas después de tanto tiempo y sobretodo por lo especial de la primera con un gol en el último minuto el equipo se ha recompuesto y vuelve a tener confianza como demostró ante el Sevilla respondiendo positivamente tras el 1-1 de Negredo, los jugadores vuelven a confiar en ellos mismos y a tener autoestima. Este era un elemento necesario, no hay que perderlo, puede ser la llave de la permanencia.

Y no sólo eso sino que la afición quien comprensiblemente lo daba todo por perdido entona con más fuerza que nunca el "Sí se puede", la ilusión se ha vuelto a apoderar de Son Moix. La fuerza conjunta de afición y equipo es importantísima para ganar lo que resta en casa.

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